jueves, 12 de mayo de 2011

Nuevos rumbos.

Va siendo hora ya de volver a darle vida a este blog...lo tenía demasiado cubierto de polvo y telarañas. No me he encontrado muy inspirada ultimamente por lo que he decidido no escribir demasiado, porque escribir pa ná es tontería no?.
Por otra parte seguramente mis lectores hayan caído en la cuenta de que las últimas entradas eran así como un poco tristes, desesperanzadas...cómo propias de aquel que se deja de lado a si mismo y a su propio diario, por lo que he decidido retomar esto con alegría e ilusión, y he de reconocer que la que me ha dado el empujoncito ha sido la srta. Ana con su prometedor proyecto: http://aleteosyhuracanes.blogspot.com/, que por cierto les recomiendo a todos ustedes, merece la pena pararse a reflexionar sobre lo que escribe.
Por desgracia, a veces malas experiencias o circunstancias trágicas de la vida te hacen reflexionar sobre como vives la tuya y en ocasiones consiguen que cambies el chip. Este ha sido mi caso, veréis, ayer vi al que considero mi segundo padre y que quiero con todo mi corazón, hundido en una grande y profunda pena por la muerte de su perrito, muy trágica a decir verdad. Se me partía el corazón viéndolo sufrir porque sé que para él era su compañero, su amigo y su confidente, lo había acompañado y ayudado a lo largo de 7 u 8 años tal vez y para él fué como si le arrebatasen un preciado tesoro, así por las buenas.
Aunque haya muchos que consideren que los animales no merecen nuestro sufrimiento y compasión, que es de locos, que no son personas...están muy equivocados y seguramente lo digan o bien porque tienen una roca por corazón o porque no han tenido nunca a uno en sus casas.
En mi caso entiendo y comparto tanto su dolor que no he dejado de pensar en ello ni un minuto desde ayer, hasta que he llegado a una conclusión.
Sería muy fácil tomar la decisión de no tener un animal en tu vida porque así no tendrás que sufrir cuando te abandone, pero a mi no me gustan las soluciones fáciles, por lo que estoy segura de que adoptaré muchos a lo largo de los años y viviré con ellos todos los momentos maravillosos que he vivido y me quedan por vivir con mi lindo gatito, y la única parte buena del dolor es que existe, porque ha existido un fuerte sentimiento de amor hacia aquello que pierdes, por lo que siempre quedarán los recuerdos y los aprendizajes. Y esto por supuesto, es facilmente trasladable a las personas, a los retos, las decisiones difíciles....
Por eso nunca me rendiré, y por eso siempre sufriré y atravesaré baches, tanto con mi compañero sentimental al que quiero con toda mi alma, como con mi familia, amigos y mascotas.
Es ley de vida, y yo, quiero vivirla con todas sus consecuencias.

2 comentarios:

  1. "la única parte buena del dolor es que existe, porque ha existido un fuerte sentimiento de amor hacia aquello que pierdes"

    200% de acuerdo.

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  2. Me alegro de que vuelvas. A ver si nos leemos más a menudo.

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